Translate Traducir Fanyì
Contacto
Master Online Oficial Europeo
Sigue nuestro RSS Siguenos en Facebook Siguenos en Tuenti Siguenos en Twitter Sigue nuestro canal de youtube
14 de Junio de 2012
COLOMBIA
Plazas de mercado, ejes para recuperar zonas de Bogotá
ADMINISTRADOR | colombia
Si bien el Decreto 315 de 2006 propicia un mejor manejo logístico de las plazas de mercado, aún falta reconocerlas como puntos de partida para recuperar y densificar áreas específicas de la ciudad.

lxD8hlX38wx9.pjpeg

En la actualidad, centrales de abasto como las de los barrios 20 de Julio, Restrepo y 7 de Agosto son sitios neurálgicos en los que confluyen gran cantidad de personas y en cuyos alrededores existe un amplio comercio. Sin embargo, en diferente medida, también son focos de inseguridad y deterioro urbano.

Ante esta realidad, la arquitecta Diana Lizeth Baquero Duarte, diseñadora urbana de la UN, efectuó un minucioso estudio de los entornos en los que se emplazan estos centros de comercio. El objetivo fue crear unas guías de diseño urbano que complementaran las normativas de planificación, las cuales, por lo general, solo se enfocan en los usos del suelo, índices de ocupación y la funcionalidad de los espacios.

“Las plazas de mercado deberían ser vistas como catalizadores. En química, un catalizador es una sustancia que se agrega para acelerar ciertas reacciones químicas. Lo mismo ocurre cuando se plantea una reestructuración urbanística alrededor de una edificación. Lo que se espera es poder hacer intervenciones que desencadenen cambios en todo el entorno inmediato, con el fin de rescatar el valor patrimonial del sector”, explica Baquero.

Además, añade que el Plan Maestro de Abastecimiento y Seguridad Alimentaria (Decreto 315) propone resolver la problemática de las plazas de mercado con la organización logística de la distribución y articulación en forma de red, en la que cada centro es un punto que debe ser intervenido en lo que respecta a su edificación y predio.

Pero, según la urbanista, persiste un vacío sobre cómo se deben intervenir las plazas en la escala urbana, para mitigar problemas como el deterioro espacial.

En Bogotá existen 18 plazas de mercado de carácter público. Algunas tienen un impacto local y otras zonal, como las tres evaluadas por la diseñadora urbana de la UN. Estos espacios se caracterizan por ser establecimientos cerrados, poco conectados arquitectónicamente con el entorno que los rodea. No obstante, debido a su dinámica comercial, atraen diversos negocios alrededor.

Algunos, incluso, rompen con la integración zonal, debido a que por su diseño aíslan a unos sectores de otros. Por ejemplo, mientras que en la entrada principal se ubica una gran cantidad de ventas ambulantes y transita mucha gente, por la parte de atrás existe abandono de las calles, lo que atrae suciedad e inseguridad.

La propuesta de Baquero Duarte es que las plazas de mercado sean la pieza principal de la reactivación de las centralidades de la capital. “Es necesario densificar zonas que años atrás eran residenciales y evitar que la gente se siga trasladando a las afueras. Para ello, es necesario construir una infraestructura pública de calidad, que se enfoque en el mejoramiento de las cualidades físicas, la articulación con el comercio y los servicios”.

Esta clase de iniciativas han sido desarrolladas en ciudades españolas como Madrid y Barcelona, en donde las plazas de mercados siguen siendo puntos de encuentro vitales para las comunidades. En esas metrópolis las autoridades rediseñaron los mercados públicos para convertirlos en puntos de atracción turística.

Su propuesta, entonces, es hacer algo parecido en Bogotá: que los mercados populares sean sitios atractivos para la gente y no lugares despreciados por sucios y desordenados. Para esto se requiere no solo mejorar las edificaciones en sí mismas, sino también los espacios de influencia, cuyo radio puede ser de entre 400 y 500 metros.

Mejorar los andenes, definir estratégicamente las zonas útiles (de descarga, de disposición de desechos, de parqueo, de acceso al sector), desarrollar un equipamiento urbano que dignifique a los ciudadanos y, en general, embellecer los entornos son algunos de los planteamientos de la arquitecta de la UN, los cuales ya han sido exitosos en otros lugares del mundo.