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14 de Junio de 2012
COLOMBIA
Un placebo llamado pico y placa
ADMINISTRADOR | colombia
Chatarrización de carros antiguos, agentes de tránsito más comprometidos y pedagogía ciudadana son aspectos vitales para que una medida de pico y placa tenga algún grado de viabilidad.

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No obstante, el profesor José Stalin Rojas, director del Observatorio de Logística, Movilidad y Territorio del CID de la UN, advierte que cualquier tipo de pico y placa que se implante solo será un placebo y no una cura para el dramático panorama del tránsito automotor en Bogotá.

Según el experto, las medidas que regirán a partir de la primera semana de julio, tal como están, no tendrán ningún efecto sustancial en el mejoramiento de la movilidad. Asegura que el problema de fondo es la falta de vías, de transportes masivos y colectivos cómodos, modernos y eficaces, así como de autoridad y de cultura de conducción.

“La disposición del alcalde Gustavo Petro tendrá como primer enemigo al sector empresarial, debido a que la restricción del uso de vehículos un día más a la semana significaría un cambio en la logística de la mayoría de los negocios. Proveedores y clientes tendrán que ajustar nuevamente los días de entrega de mercancías, y esto es algo que se demora y tiene un impacto negativo”, dice Rojas.

De otra parte, asegura el profesor, excluir del pico y placa a algunas zonas marginales del sur de Bogotá es inocuo y no tiene mayor efecto. ¿Qué pasa con los no pocos ciudadanos que tienen carro, viven en el sur, pero trabajan en el norte?

 

Entretanto, investigadores del Programa de Investigación en Tránsito y Transporte (PIT) y del Semillero de Investigación en Movilidad, Tránsito y Transporte (SEMTyT) de la UN concuerdan en afirmar que la verdadera solución para la movilidad en la ciudad requiere de tiempo y recursos económicos.

“Bogotá debe orientar esfuerzos para lograr un sistema integrado de transporte público confortable, económico, seguro y sostenible. Mientras esto llega, las medidas de restricción vehicular, como el pico y placa, buscan que el usuario del transporte privado migre paulatinamente al transporte público. La nueva medida busca modificar la conducta de los bogotanos: los hábitos de viaje, las jornadas escolares y las jornadas laborales, tanto en el sector público como privado”, sostienen en el grupo.

Asimismo, añaden que se podrían plantear jornadas laborales adicionales: una entre las 6:00 a.m. y las 2:00 p.m. y otra entre las 12:00 m. y las 8:00 p.m. De esta manera, se redistribuyen los viajes en diferentes periodos del día y no se concentran en los periodos pico tradicionales.

“El desmonte gradual del pico y placa desestimula la compra de un segundo vehículo, a diferencia de la actual medida que implicaba una restricción total durante dos días a la semana. Podría pensarse que la accidentalidad se incrementaría antes de la hora de inicio de la restricción, para lo cual es necesario tomar medidas en la gestión y control del tránsito, con el fin de evitar esta externalidad”, dicen.

El profesor Rojas considera que, por lo pronto, los bogotanos tendrán que esperar casi una década más mientras llegan soluciones de gran formato como el metro y la implementación total del Sistema Integrado de Transporte Público de Bogotá.

El efecto real del nuevo pico y placa, concluye, no se verá reflejado de forma inmediata, pues coincide con la salida a vacaciones de los estudiantes de colegios y universidades. La verdadera prueba de fuego será un mes después de la aplicación de la nueva medida.