
No importaban los materiales, ni menos la estética de los dispositivos. Acá la meta era cruzar el circuito y quedarse con el primer lugar del XXIV Concurso de Inventos de Ingeniería Mecánica (CIMEC) que el Departamento de Ingeniería Mecánica de la Universidad Técnica Federico Santa María realizó en la piscina de esta casa de estudios.
Así, los 12 grupos participantes, provenientes de distintas universidades y colegios, pusieron a prueba meses de diseño en el desafío que este año consistía en desarrollar un aparato capaz de acumular tal cantidad de energía, que le permitiera descender por una pista, pasar por un loop, hasta finalmente llegar los más lejos posible en la piscina.
En esta versión el primer lugar no se quedó en casa, pues el triunfo se lo llevó el dúo compuesto por Joaquín Ossandon y Eduardo Tobar, estudiantes de Antropología de la Universidad de Chile y Odontología de la Universidad de Valparaíso, respectivamente.
Esfuerzo y creatividad
“Cuando comenzamos no sabíamos nada sobre mecánica, tuvimos que comenzar buscando información por internet, y después pidiendo ayuda a ingenieros conocidos. En total fueron cuatro meses de trabajo intenso”, explicó Ossandon, quien se presentó al concurso con un dispositivo compuesto por una botella plástica, ruedas y cinta adhesiva.
El segundo lugar fue para los alumnos de Ingeniería Mecánica Industrial de la USM, Sebastián Muñoz y Francisco Leiva, quienes compitieron con su mezcla de madera, elástico y acero, denominado “Cogotemovil”.
“La propuesta se basa en acumular energía de forma elástica, mientras el eje va tensando los resortes, y así cuando iba bajando por la rampa, se iban soltando los elásticos y eso le daba impulso”, puntualizó Muñoz.
Finalmente el tercer lugar recayó en Nicolás Ripoll y Sebastián Caro, alumnos de Ingeniería Civil Mecánica, quienes explican su proyecto como “una suerte de autito a fricción, que tiene elementos de una bicicleta y una tabla de picas plástica”.
Según explicó Ripoll, trabajaron una semana en la etapa de armado, dedicando al menos doce horas diarias. “Aunque el proceso de diseño demoró al menos dos meses, porque primero hicimos una modelación en el computador, creamos ideales y fuimos considerando distintos factores hasta llegar al prototipo final”, detalló.
Los tres primeros lugares se llevaron cámaras fotográficas, medallas y diplomas. Además, los que obtuvieron el segundo lugar se llevaron una tablet cada uno, y los ganadores de la competencia, un notebook por participante.
Positivo balance
Para la organización del evento, compuesta por alumnos de la USM, la jornada fue todo un éxito. Carlos Gómez, encargado de comunicaciones del equipo, aseguró que “todo resultó tal como lo habíamos planificado, y si bien se produjeron algunas dificultades, terminó siendo un gran aprendizaje para todos”.
Asimismo, agregó que una de las finalidades de la experiencia, fue que “la creatividad de la mecánica se expandiera hacia todo tipo de personas, y acá tuvimos un gran ejemplo de ello, con la lección que nos dieron los amigos de Antropología y Odontología, que se llevaron el primer lugar”.